Más allá de los instrumentos o de la técnica, hay una cualidad de presencia en quien sostiene el espacio que acaba marcando profundamente el tipo de experiencia que se crea.
La disolución del yo
El “yo” que creemos ser (la voz interna que narra, juzga y planifica) depende del tiempo psicológico: del pasado que recuerda y del futuro que proyecta. Pero en el presente puro no hay historia ni objetivos.
Volver a habitar el presente
La mayor parte del tiempo vivimos dominados por la mente. Nos proyectamos hacia el futuro, volvemos al pasado, anticipamos, recordamos, interpretamos…
La inteligencia autorreguladora de la vida
La autosanación no es tanto algo que hacemos como algo que permitimos. No depende tanto del esfuerzo como de la disponibilidad. No consiste en controlar más el proceso, sino en interferir menos…
Cuando aparece el gozo de vivir
Una alegría serena y difícil de describir. No es una emoción intensa ni una euforia pasajera. Es una sensación de intimidad con la vida, como si la separación entre uno mismo y aquello que está viviendo se disolviera.
Observar y acompañar durante una sesión: escuchar más allá del sonido
Hay otra dimensión del trabajo que no tiene tanto que ver con lo que hacemos con los instrumentos, sino con la capacidad de escuchar qué está pasando en la persona o en el grupo mientras el sonido se despliega.
La paz no se busca, se recuerda
Cuando reconocemos que la paz no es una meta lejana sino un estado disponible en el fondo de nuestro ser, se abre una transformación silenciosa pero radical: ya no buscamos fuera lo que siempre ha estado dentro.
432 Hz y 440 Hz: cuando la afinación no es lo más importante
Es probable que, si te interesa el mundo del sonido, la meditación o la música, hayas oído hablar del debate que hay entre la afinación a 432 Hz y la de 440 Hz.